#
Leyendo...
eGobierno, Inicio, Redes Sociales

Yo también ayudé a enterrar al periodismo

Imagen de errata en El Mundo

El otro día “cazava” en plena home de “El Mundo” una falta de ortografía de esas que al verla se saltan las lagrimas de dolor, especialmente a aquellos que como yo somos en exceso puristas. Pero es que leer “volavan” en un medio de alcance mundial es para, al menos, escandalizarse.

Pero el objetivo de este post no es señalar con el dedo acusador a alguien que ha podido cometer un fallo, más tipográfico que ortográfico, de los muchos que todos podemos cometer (recuerden lo del pecado y tirar la primera piedra o aquello de la viga en ojo ajeno). Tampoco creo que a estas alturas podamos protestar ante el difunto Christopher Sholes, inventor del QWERTY, por tener la mala idea de poner la V y la B tan cerca en el teclado.

También dejo para otra ocasión escribir sobre la importancia de la monitorización en redes sociales, habida cuenta de los más de 60 minutos que el error se mantuvo en la home desde que envíe un tweet a @elmundoes, no contestado; lo que da muestras de que lo que es “piar”, “pían”, pero escuchar no escuchan mucho en este canal.

Tweet a El Mundo con falta de ortigrafía

.

Situación del periodismo

.

Hoy me propongo escribir sobre un tema que hace ya varios años preocupa a mucha gente por su trascendencia para toda la sociedad: el futuro del periodismo en la sociedad de la “información total”. ¿Cuál es el futuro del periodismo?¿Vamos a mejor o a peor?¿En este último caso, de quién es la culpa? Quizá el azar quiso que el periódico escogiese la mejor alegoría para dar la respuesta: la de un dinosaurio en extinción.

.

“Quizá el azar quiso que el periódico escogiese involuntariamente la mejor alegoría para dar respuesta a la pregunta sobre el futuro de la profesión: la de un dinosaurio en extinción”

.

El cuarto poder se derrumba y con él puede caer la sociedadDesde mi punto de vista el periodismo tradicional, y muy especialmente la prensa escrita, ha entrado en una crisis con múltiples y complejas causas pero con una sola consecuencia, que es su desaparición, o si queremos usar paños calientes, su metamorfosis hacia un modelo desprofesionalizado y en el que la noticia pasa a ser en muchos casos opinión y con demasiada frecuencia sin contrastar.

La principal de esas causas quizá sea la revolución que internet ha supuesto en la generación y consumo de información, pero esta causa está imbricada e interrelacionada con otras muchas no menos importantes y que por no extenderme (cada una requeriría de todo un libro) simplemente me limito a mencionar:

  • Una crisis económica sin precedentes en la historia reciente.

  • Presión insostenible sobre los márgenes que llevan a exprimir el tiempo que los periodistas y las redacciones pueden dedicar a la elaboración de los contenidos.

  • Unos sueldos raquíticos y unas condiciones de trabajo que despueblan las redacciones de medios tradicionales del necesario talento.

  • La “Low-costización” de todo lo que tocamos en un círculo vicioso que afecta a una prensa que no consigue hacerse valorar por el público en su justa medida.

  • Unos medios tradicionales adoctrinados y subyugados, por sus propios errores e intereses, a los poderes económicos y políticos que los sostienen.

  • Unas luchas políticas y económicas que han derivado en grandes grupos con más intereses que los de la información aséptica y sincera (derechos deportivos inasumibles, canales de televisión insostenibles, grandes grupos de comunicación concentrados en pocas manos, etc.)

  • Un modo de vida acelerado que resta tiempo para el análisis y la reflexión y lo sustituye por una necesidad de información básica cuya máxima expresión son los titulares.

  • Una sociedad globalizada donde las noticias se producen en cantidades y velocidades a la altura de las cuales el papel y su distribución no pueden situarse en ningún caso.

A su vez las nuevas tecnologías aunque las hemos agrupado en una sola causa tienen varios aspectos que son vértices de un mismo y complejo poliedro:

  • La percepción de que los contenidos deben ser gratuitos derivada de experiencias similares en otras industrias y de la propia filosofía de internet en la que el contenido se puede copiar con facilidad y una simple referencia parece solventar cualquier reparo moral de copia.

  • El acceso a la información en pequeñas píldoras adaptadas a los tiempos y los medios de acceso disponibles.

  • La lectura en dispositivos electrónicos (smartphones, tabletas, etc.) que innegablemente están todavía lejos de llegar al confort de lectura del papel tradicional y que nos llevan a “escanear” el contenido sin digerirlo.

  • La hipertextualización que nos hace ir saltando de contenido a contenido sin llegar a profundizar en ninguno de ellos.

  • La inmediatez como valor de la noticia, incluso ya por encima de la veracidad o la profundidad de la misma.

Y por supuesto las redes sociales, los blogs y por encima de todo ello Google y Twitter que se han convertido en los definitivos sepulturero del periodismo tal y como lo hemos conocido hasta principios de este siglo.

¿Pero se puede identificar algún culpable?¿Qué o quién es?.  El culpable soy YO. Sí, yo y seguramente tú que estás leyendo esto, y todos aquellos que nos dejamos llevar por la inmediatez, que dirigimos la mirada a aquellos titulares más llamativos, que buscamos la noticia con más posibilidad de tener repercusión, que necesitamos estar informados de lo último hasta el paroxismo, que no estamos dispuestos a pagar por unos contenidos de calidad que no tendremos tiempo de leer, que buscamos sucedáneos de dichos contenidos en la red… en definitiva todos nosotros que formamos parte de la sociedad que antes he denominado de la “información total” pero que quizá debería llamarse de la “información superficial”.

El futuro del priodismo en nuestras manosPorque esas actitudes son las que relegan a un segundo lugar un periodismo sincero, contrastado y de investigación. Las redes sociales nos hacen ser de “RT fácil” pues no tenemos tiempo de analizar el contenido que difundimos. Nos fiamos de lo que algún “gurú”, medio oficial o incluso un completo desconocido haya dicho o divulgado sin tan siquiera leerlo. Damos carta de autenticidad a todo aquello que ha corrido como la espuma de contacto en contacto.

Entono el “Mea Culpa“. Yo soy por tanto culpable porque también disparo el gatillo contra el periodismo cada vez que “tuiteo” algo de baja calidad (aunque en mi descargo debo decir que casi siempre lo hago tras haberlo leído.)

¿Y con que nos encontramos en la actualidad? Por un lado un periodismo tradicional en decadencia, insostenible e incapaz de dar con la muy difícil solución de su problema económico. Por otro tenemos un periodismo denominado ciudadano que emana del propio consumidor de contenidos, lo cual le da una vitalidad y una proximidad a la realidad  inédita, pero que adolece de ciertas carencias que lo hacen insuficiente.

.

El periodismo ciudadano

.

Periodismo Ciudadano

El denominado “periodismo ciudadano” juega un rol vital en sociedades imperfectas o en construcción como ha sido el caso en las primaveras árabes o en la China o el Irán de la censura. Incluso diría que parcialmente también juega ese papel tan importante en sociedades más estabilizadas pero que pasan por crisis sociales de calado como es el caso de España en estos últimos años (15-M, 25-S…).

Pero planteado en una sociedad cercana al ideal, en el que el periodismo ejerce su papel de inspector independiente y censor de los poderes del estado, el periodismo ciudadano se ceñiría a un rol de proximidad a la noticia, de primer contacto, de alerta temprana, de cadena de transmisión de los anhelos de la sociedad civil, incluso de valiosa fuente de información especializada en materias fuera de los focos del interés general, pero en todo caso un papel que no sustituye a la prensa tradicional. Y siempre ha de ser tratada con precaución para evitar cometer errores como los que han sucedido con el reciente huracán Sandy.

Toda sociedad estable necesita de un periodismo profundo, serio, de investigación e independiente que se constituya y se mantenga como ese cuarto poder que controla a los tres poderes tradicionales y que hace de contrapeso ante los abusos que se puedan hacer del sistema. Y el periodismo ciudadano es un complemento útil, tal vez necesario, pero no suficiente por sí mismo.

.

¿Y cuál es el futuro del periodismo?

.

Mucho se está debatiendo sobre periodismo a nivel mundial. Eventos y reuniones donde se juntan los mandamases de los medios tradicionales a modo de aquelarre común para espantar los fantasmas de un futuro complicado.

Pero las ideas no están nada claras. Curioso es por ejemplo el caso de las declaraciones de J.L. Cebrian en una editorial de su “El País” en el que decía, creo que acertadamente:

En una sociedad sumergida en la abrumadora cantidad de información que la Red aporta, y en la que se confunden verdades con mentiras, calumnias con denuncias ciertas, injurias con críticas fundadas, rabietas con protestas cívicas, el periodismo profesional no solo tiene un futuro, sino que resulta más necesario que nunca, y de ninguna manera puede ser sustituido por eso que hemos dado en llamar periodismo ciudadano, por más que produzca a veces contribuciones admirables.”.

La fecha de tan certera editorial es el 4 de mayo de este año, curiosamente sólo un mes antes de que llegase a nuestras pantallas, apadrinado por el mismo “El País”, el “Huffington Post” en versión española. Sí, el mismo Huffington Post que eleva el periodismo ciudadano a arte periodístico en base a un agregador de opiniones escasamente contrastadas y nulamente remuneradas.

Y el problema es que seguramente no haya otro camino por la deriva que está tomando la sociedad. El futuro será de los medios que agregan información aportando poco más que el nombre y una plataforma tecnológica y en el que cada periodista cobra en función de una reputación que se ha creado a base de tiempo, esfuerzo y agallas.

Veo una tendencia a un periodista independiente, no adscrito a los medios, que es su propia marca, que añade valor y genera ingresos por su presencia y su experiencia. Un periodista que se mueve bien en las redes sociales y se ayuda del periodismo ciudadano para completar y difundir sus investigaciones y análisis. Un periodista multidisciplinar que se centra en contenidos de calidad por los que medios no tradicionales estén dispuestos a pagar, o incluso periodistas capaces de obtener ingresos a través de micropagos o crowdfunding a cambio de un trabajo bien hecho.

Porpublica.orgPero también deberá ser un periodista integro, pues la falta de cobertura de un gran medio le puede suponer unas presiones difícilmente soportables si el objetivo de su pluma apunta a intereses demasiado fuertes.

Existe algún modelo de éxito. Si hablamos de un periodismo de investigación de calidad que soporte las causas más perdidas tendremos que mirar al modelo de Propublica.org que ha conseguido mediante donaciones convertirse en un referente de la investigación periodística e incluso ganar algún premio Pulitzer.

Resumiendo, esto es un blog, es una opinión. Quizá hasta pueda considerarse periodismo ciudadano en su acepción más generosa… pero en cualquier caso no es suficiente, necesitamos un cuarto poder fuerte, un periodismo que contrarreste la fuerza de los demás poderes del estado, cada uno con sus problemas, carencias y deficiencias, que no son pocas. Sin periodismo al edificio que simboliza nuestra sociedad le falta una columna y corre el riesgo de derrumbarse.

El periodismo no está muerto, sólo la visión tradicional que tenemos de él, y de la que nos cuesta despegarnos; pero necesita una revisión pues creo que la sociedad queda coja si nos conformamos con un periodismo de eventos, sin un análisis detrás, sin un periodismo de investigación que requiere de tiempo, recursos y motivación.

Si te ha interesado este post y has conseguido llegar hasta aquí te felicito y te lo agradezco. Eres candidato a leer con detenimiento el número 7 de los “Cuaderno de Comunicación” de Evoca de Junio de 2012 que incluye varios análisis muy interesantes sobre el futuro del periodismo.

Un cordial saludo
Fernando Sáenz de Tejada

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Síguenos en:

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: